¿Qué propósito tiene la evolución? Todo se ha hecho mas complejo a medida que han crecido las civilizaciones. Finalmente el verdadero placer lo proporcionan las cosas mas elementales, el sexo, comer, dormir, defecar, somos víctimas de nuestros instintos y queremos escapar a toda hora de ellos, negar nuestra esencia…
-¿Ya a descansar joven?
….pfff me caga cuando los taxistas quieren hacer conversación.
-Si, algo asi
-¿Mal día en la chamba?
-No del todo, pero las cosas no marchan bien.
…que mierda le tengo que estar contando mi vida a este muerto de hambre, maldita sea la hora que el carro se descompuso y lo llevé a la agencia…llevarlo a la agencia, que triste intento de mi parte de querer ser burgués, pagar el triple por algo que bien le pudo haber arreglado cualquiera de esos hijos de vecina que se las dan de mecánicos.
-Si así es esto, la vida tiene altos y bajos.
¿Qué? Ahora los taxistas son poetas, y yo que me sentía tan chingón, nuevamente he sido opacado por la clase trabajadora…nuevamente con mis aspiraciones burguesas. Estoy harto de mi mismo.
-Déjeme en la esquina, por favor.
Probablemente este pobre diablo sea mas feliz que yo. Eso si que sería realmente miserable, en fin basta de toda esta sarta de pendejadas, me hare un trago, le dare un tiento a Vanessa y me iré a dormir. La vida de los campeones.
Pero si serás puta, condenada vida, se fundió el foco de la entrada. Bueno que lo cambie alguien mas, hoy estoy molido.
-Vanessa ya llegué, y estoy hecho mierda asi que por lo que mas quieras hoy no me jodas.
-Como si te pudiera joder mas de lo que te jodes tú mismo panzón.
-En serio Vanessa, hoy no.
-Como quieras, hice picadillo está en la cocina.
-Ya…como sea, pero primero necesito un trago.
-Tú y tus tragos, estoy harta que seas un borracho de mierda, ¿Es que no puedes soportar la vida sin un trago?
-Ayuda.
-Eres un pendejo.
Mi trago, mis cavilaciones inocuas y yo. El eterno trío que conforma mi patética existencia. Varias veces he pensado que podría plasmar todas mis ideas y enviarlas a una revista literaria, pero se que eso no pasara, me sentiré terriblemente estúpido al escribirlas y aun si las enviara nadie publicaría esta sarta de pendejadas. Vanessa te maldigo tú que siempre tienes razón y con esas hermosas piernas.
-No tengo cojones.
-Cuéntame una de vaqueros.
-Voy a salir.
-¿No que estabas hecho mierda?
-Necesito escapar de la rutina.
-Iluso como siempre, no hagas ruido cuando vuelvas. Y ni se te ocurra meterme mano, me caga que me despiertes.
¿Cuándo fue que todo se fue a la mierda? En fin, abordo otro taxi. Espero que este no hable, creo que prefiero escuchar mi idiotez mental.
-A Coyoacán.
-¿Ya de quincena joven?
¿Bueno que a esta gente le dan un folleto de cómo hablar?
-Si eh algo asi.
¿Por qué carajo hablo como tarado?
-¿Oiga y usted por quién va a votar?
¿Qué nadie le dice a esta gente que no debe hablar de religión, política ni fútbol? Me lleva la chingada estoy con un jodido aficionado.
-No estoy seguro, solo sé que por quien no voy a votar.
-Bueno yo si sé.
…esta noche pinta para ponerse peor.
-…
-¿No quiere que le diga por quien?
-Bueno si, adelante.
-Yo creo que el PAN es la mejor opción.
-Está bien, supongo.
Pendejo proletario, votando por la extrema derecha. Es casi como ser un negro confederado, pero si será pendejo. ¿Claro que he ganado yo por ser de izquierda? En realidad me caga la gente pobre por fea, y la rica por mamona.
Estoy jodido, lo dicho.
-No parece que a usted le simpatice mi elección.
Bueno este tipo que pretende.
-Aquí esta bien.
-Son treinta y dos pesos.
Hijo de mil putas.
¿Bueno y ahora qué? Lo mejor será deambular hasta encontrar alguna cantina, todavía recuerdo cuando tenía veinte años y veía entrar treintones a los bares a ver si conseguían algo. Esos eran buenos tiempos, y por supuesto no le daré esa satisfacción a esos cabrones.
-Michelada de León, en vaso.
-¿Mal día joven?
Esto es una puta persecución, voy a pagar la cerveza y largarme.
-Si eh, algo así, deme otra.
Admiro mi propia resolutividad.
-¿Tiene algo mas fuerte?
-¿Cómo qué se le antoja?
-No tengo idea, sorpréndame.
-Este es el trago especial de la casa.
-Está bueno.
Es una mierda.
-¿Qué tiene?
La receta es secreta pero le dire algo, tiene Kool-Aid.
…estoy empezando a creer que esto es una jodida pesadilla.
Pagué y me largué, ni siquiera estaba medianamente borracho, y ya no tenía dinero para nada mas, asi que me fui al parque a liar un cigarrillo. Después de dos caladas se me acerco uno de los indigentes de por ahí, no me importune en realidad creo que deseaba su charla insulsa e incoherente. Algo que me salvara de ser llamado joven y que aparentaran interesarse en mi bienestar por una propina.
-¿Eh amigo tienes un cigarro?
-Tomé.
-Ya gracias, Dios te bendiga hermano.
Que demonios.
¿Ey, quieres una cerveza?
Ese fue mi primer gran error, o el segundo o el útlimo de mi día. Que mas da. A la mierda todo.
-Si
-Sígueme
Le indique que me esperara afuera de la tienda mientras compraba unas caguamas y un paquete de cigarrillos.
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martes, 15 de septiembre de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
Mamotreto II
Para Jorge aquella tarde estaba meticulosamente planeada si así se le podía llamar a la rutina mas o menos constante que tenía en aquel semestre, su vida universitaria era como cualquier trabajo segundón, al menos eso le parecía a el, llevaba ya seis semestres y algunos maestros todavía no se cansaban de repetirle que era una oportunidad única en la vida estar ahí, puede que tuvieran razón pero a juzgar por las muchas personas miserables que habían estado en la universidad y las que no lo habían estado para Jorge no representaba una felicidad paliativa a los sufrimientos que se tenían cuando se era un alumno dedicado. Cínicos, entregados al frenesí del estudio, de vez en cuando los atisbaba en las aulas, tipos con ambición pero muchos de ellos sin carácter, con disciplina pero insulsos, vacilantes que no podían considerar violar las normas, en resumen que no cumplían los requerimientos de Jorge para ser considerados dignos de ser un ejemplo a seguir, probablemente siendo uno de tantos vanos intentos de ocultar su envidia hacia ellos.
La cátedra no podría haber sido mas plebeya, él, de vez en cuando entusiasmado por un tema que consideraba interesante a medias casi siempre cuando se veía en el caso de tener facilidad para resolver algún problema , ahondaba en ejemplos similares pero sin un reto real, símiles del problema ya resuelto, como un placebo, una racionalización de su estancia ahí, cosa que lo hacían miserable, Jorge podría ser haragán pero jamás estúpido. Mientras el profesor divagaba y continuaba su interpretación de moldeador de obreros especializados, Jorge se concentraba en cuestiones al entender de su libido, mas prácticas, como lo eran imaginarse a su compañera de aula desvistiéndose con la pericia de una experta a la usanza de una imagen de película comercial con cierto grado de erotismo, imágenes que no esta por demás decir habían viciado sus preferencias, moldeándolas, al lado de solo sentirse atraído por cuerpos sinuosos y flexibles casi artificiales, como los impuestos como canon de belleza en la sociedad actual, dichoso era el para entonces en treinta años tendría que pagar para conseguir algo igual, pero ya nada sería lo mismo, era cosa importante para su ego y por ende para su excitación el sentir que creaba en la fémina un estímulo positivo, el cual se lamentaba sería difícil de impostar en alguna prostituta o la instancia a la que se hubiera ocurrido con tal de poseer una vez mas a la juventud, para su infortunio este no es un país de bellezas caucásicas, cosa que a la larga le tenía sin cuidado, cuando se es joven y se tiene una belleza si bien relativa, efímera pero efectiva, la atracción entre seres afines esta garantizada, paradójico era que esta muchacha en cuestión fuera todo menos caucásica, sin embargo tampoco era un armatoste por mencionar un eufemismo amable como los que generalmente se relacionan como estereotipo de las razas mestizas mesoamericanas. Sus rasgos finos eran suficientes para entretener fantaseando durante la clase, actividad por demás productiva cuando se esta tratando de evitar la fatiga por el abastecimiento de nuevos conceptos. Distraído entre sus fantasías y el repentino deseo de ahorcar a sus compañeros, ¿Compañeros?, esa palabra era muy idealista, si bien el los consideraba a la mayoría estúpidos existían personas que habían probado su valía, pero se les podía contar con los dedos de las manos. Todavía no conseguía descifrar el porque de sus sentimientos si es que podía llamar así a sus pensamientos calificados por la sociedad clericalista del siglo XX como contrarios a lo deseable a ese utópico y falso sentir de hermandad que debía por orden de un ente metafísico sentir hacia sus semejantes. No era un tipo perverso, al menos así se consideraba a si mismo y sabía que era una de las pocas certezas que tenía. Firme en sus convicciones pero débil en su proceder y modo de ser, tenía la esperanza, horrible palabra de que algún día, esperaba que lo mas pronto posible poder definirse como un ente sólido en sus creencias y proceder, quería ser un jodido patán vamos. Lo aparentaba pero solo como una defensa inocua hacía sus semejantes, su experiencia que podría ser calificada como insuficiente por alguien con mas camino recorrido en la existencia, quería ser el, el que juzgara a las generaciones venideras, sin soportar las recriminaciones del aprendizaje, tarea por demás ardua de la que ningún ser humano esta exento. Al consultar su reloj se percató de que sus cavilaciones habían sido insuficientes para consumir el resto de la jornada, por lo que decidió salir del aula a apercibirse de golosinas o cualquier cosa para rumiar durante unos minutos. En el pasillo, desierto salvo por algunos despistados que consumían tiempo de clases muertas o simplemente desidiosos, contemplo el atardecer por demás agradable cuando la temperatura es ideal y la sombra de los árboles se proyecta anunciando la pronta terminación de su horario.
“La vida está en otra parte” recordó, le gustaba darle su interpretación personal a aquel libro de Kundera que tenía en su poder pero que aunado a los demás libros que poseía y no había tenido el tiempo ni la disposición de leer le recordaban que tal vez en alguno existiera la respuesta a sus preguntas, al menos las mas importantes. Camino hacia la tienda cercana resuelto, pero a la hora de aproximarse desistió de comer algo, no tenía hambre, y últimamente el consumir comida por ocio solo le había dado malestares y migrañas.
Regresó al tiempo de ser casi la finalización de la clase, una vez anotada su tarea tomó sus cosas y se retiro de la facultad, emprendió el camino hacia el estacionamiento de profesores y de ahí pasó al de alumnos, una breve ofrenda a la capacidad de estos de conseguir lucirse frente a sus congéneres, los automóviles mas cuando se es joven, impresionable y sobre todo estúpido representaban lo que antaño fueran las cabezas de ganado o los esclavos o cualquier cosa que diferenciaba al vulgo del vulgo con un poco mas de poder. Una vez ubicado el de su pertenencia procedió a dejar sus enseres en la cajuela y asumir el mando de su vehículo, pobre satisfacción del que sabe que su vida no va a ninguna parte y no puede hacer nada para remediarlo.
El auto sin embargo aunque tenía un motor modesto desempeñaba bastante bien su función ornamental y de comodidad, le gustaba su auto, poner música a volúmenes estridentes y acelerarlo le hacía sentir por unos minutos la adrenalina que le era negada por su vida confinada a los suburbios, vida que hay que mencionarlo también no despreciaba del todo, si algo había subrayado antes es que Jorge no era estúpido, odiar su vida hubiera sido lo mas imbécil, se contentaba como muchos en agenciarle su condición actual a terceros y, en la medida de lo posible a disfrutar de las modestas victorias que acontecían a diario, que llegaban de una manera u otra.
Al salir del campus vio como era de esperarse el interminable tránsito de vehículos y personas que parece seguirnos a todas partes, que nos atormenta, pero que a su vez nos hace desconfiar cuando es parco en dar señales de movimiento.
En el semáforo quedo al lado de otro vehículo que salía de la universidad como el, vistoso y que no lo pensaría dos veces en cambiar su auto por el de esté personaje, lo inspecciono, para tratar de descifrar que había hecho ese tipo para obtener ese tipo de bienes, reconoció un estereotipo de inmediato, de lo que pareció ser un investigador o algo similar, joven de lentes pero ya escaso cabello, con mirada taciturna y sin demasiadas preocupaciones, una vida que se vislumbraba tranquila pero en la que Jorge no quería ser partícipe, a pesar de su aparente apatía el ansiaba con las presiones de la vida laboral, vida que el desconocía pero que por experiencias de terceros tampoco parecía demasiado agradable, aunque tal vez fuera el miedo al estancamiento lo que motivaba a Jorge a albergar tales pensamientos.
El disco cambio de color y puso el automóvil en movimiento, jugando a cambiar las estaciones para evitar el sonsonete de locutores imbéciles. Al tiempo que llego a otro semáforo, se ubico en el carril de extrema derecha, antes del carril para dar vuelta a una calle que iniciaba en el entronque. Vio a los otros conductores nerviosos con el pie en acelerador desgastando tempranamente sus embragues por conseguir unos pocos segundos de ventaja a los demás conductores, no eran tan diferentes después de todo, todos querían probar las mieles de esos éxitos mediocres que hay a diario en la vida citadina. Momentos antes de que cambiara la luz otro auto de similares condiciones al de Jorge se puso en ese carril para dar vuelta, sin pensarlo demasiado Jorge decidió que no tenía porque darle paso a ese automóvil que además estaba siendo manejado por una señora, a la cual él las relacionaba inevitablemente con un ente carente de la pericia necesaria como para manejar y obtener un deleite mínimo de la emoción del volante.
Cuando cambio el disco a verde, acelero al máximo, viendo que el otro auto hacía lo propio, vio también los autos estacionados adelante que obligarían a que uno de los dos cediera, ya fuera que el se cambiara a la izquierda, ahora desierta porque los otros conductores decidieron no ser partícipes de ese arrancón mediocre, su orgullo e inexperiencia decidieron por el y procuro no ceder metros respecto al carro de al lado, todo ocurrió en instantes pero Jorge se percato de un ligero olor a quemado, descuido el cambo de velocidades, sin embargo justo en ese instante el carro a la derecha se cerro hacia su carril para evitar una colisión con los vehículos estacionados, dando un leve contacto a su automóvil, pero dadas las condiciones de velocidades similares, no paso en apariencia nada, obligado por el temor de destruir el auto o de lastimarse haciendo alguna estupidez, cosa que sobra decirlo ya era tarde, se vio obligado a frenar y dejar que el otro vehículo pasara, este, no conforme con haber ganado este duelo miserable, intento cerrarle el paso dos veces, pero el con el camino libre pudo maniobrar para salirse y rebasar hasta el siguiente alto, donde ingenuamente paro, en vez de buscar otra alternativa, el otro auto al parecer vigorizado por la reciente victoria salio por un carril lateral y procedió a cerrarse perpendicularmente al auto de Jorge, de repente como un balde de agua fría le cayo su derrota y un posible enfrentamiento, herido en sus convicciones, viendo que un auto conducido por una señora lo había superado sintió un vacío en el estómago, al percatarse de que un enfrentamiento verbal y posiblemente físico era inminente. Con la poca fuerza que le quedaba descendió del vehículo, al tiempo que escuchaba los bocinazos y mentadas de madre de los otros conductores que también veían su camino obstruido.
El asiento del copiloto quedaba justo enfrente de el, de donde emergió un sujeto que si bien era mas grasa que músculo, Jorge calculo que por su edad sus posibilidades de ganarle en un combate se veían reducidas, teniendo él una estricta política de a la certeza de saber que no se puede ganar, intentar evitar un altercado, como envidiaba entonces los momentos que iba con sus amigos, hubieran podido salir del auto y amedrentar al gordo, pero en ese momento se vio solo, asustado y derrotado. Jorge no entendió en un principio que quería pues ambos sabían que el contacto había sido ínfimo y que seguramente no habría ningún daño palpable, para el era mas preciada su tranquilidad que unos míseros pesos que costara una reparación en aquellos autos utilitarios, sin embargo reconoció el miedo que le produjo el instante en que las máquinas se cruzaron recordando que aunque el auto era de él, debía responder a su padre por los daños en el auto, sabía el que su padre aunque irascible no era injusto, que no reprobaría las condiciones fortuitas en el evento de una colisión, que pagaría de buena gana para evitarse problemas, pero en este caso su obstinación, su inexperiencia y sobre todo su estúpida decisión de poner si no su vida en peligro a esas míseras velocidades, si su integridad personal a costa de una estupidez. “Eso déjaselo a los pendejos” hubiera sido reprendido, y con justa razón el castigo paterno no hubiera sido tan duro, si no el de el mismo hacia si, la reprimenda moral que se hubiera auto impuesto cuando se conlleva el hecho de haber apostado tanto por tan poco.
Jorge en su experiencia personal sabía que no podía permanecer en el vehículo, así el gordo podría impunemente asestarle un golpe o tomar ventaja de su posición para rentabilizar su victoria y contarla como una experiencia de guerra a sus compinches, amistades o como se les quiera llamar a los que seguramente tenían la desgracia de conocerlo, digo esto como si yo no fuera imparcial, pero hay que ver que las derrotas son mas amargas cuando se pierde contra un tipo evidentemente inferior en demasiados sentidos por lo cual paradójicamente entre peor, mejor.
Una vez fuera del vehículo el gordo se sintió en la necesidad de actuar como moderador del altercado increpando a su estilo, “¿Qué te pasa pendejo? ¿No ves que vamos bien?”, a esta altura los bocinazos habían cesado, Jorge no entendió si fue porque lo vieron a el, un pinche chamaco enfrentar al grueso, en todos los sentidos de la experiencia urbana, al vival, al cabrón que sueña con follarse a tu mujer cuando consigues un relativo éxito y tienes mas dinero que los que se conformaron con haraganear diez años para joderse el lomo después cuarenta. O tal vez fue el morbo de los automovilistas que dejaron de apretar las bocinas para concentrarse y no perder detalles del eventual altercado físico que esperaban. Jorge a estas alturas evidentemente asustado, hizo acopio del poco orgullo que le quedaba y con voz calmada pero firme le respondió “Tu no vienes bien, ¿No ves que se rebasa por la izquierda? “ al tiempo que sintió como las piernas le temblaban, se maldijo a si mismo, pero no pudo concentrar su energía en calmarse, estaba atento por si el gordo intentaba una acción a traición. Al mismo tiempo el se dio cuenta de la estupidez de su respuesta, como se le ocurría intentar razonar con un imbécil que ya había tenido el descaro de casi arruinar su transmisión por pasar primero. Se sintió ridículo, el gordo repitió sus mismos alegatos en orden diferente, todavía no tenía claro a donde quería llegar, el mismo no sabía porque se paro a intimidar, si el automóvil no había sufrido daño alguno, Jorge ya convencido de que lo que había dicho fue incoherente necio e ingenuo lo repitió una vez mas, maldiciéndose por dentro por su incapacidad de poner las cosas a su favor, las piernas se negaban a cooperar con su intento de aparentar seguridad. El gordo algo noto en Jorge, su miedo y se dio por servido, o tal vez se percato de que si no había daño alguno no tenia porque estar discutiendo a la mitad del cruce de una calle, y simplemente le dijo “Bueno ahí la dejamos” a lo que Jorge balbuceo una respuesta que parecía dar a entender que Jorge dejaba ir al gordo, esté ya hastiado o simplemente no se dio cuenta se metió al vehículo y se largo. Visiblemente asustado reanudo su camino, ahora solo con el pensamiento de que verdaderamente no tuviera nada el automóvil, su debilidad podría ser superada sin comentarlo con nadie, pero un vicio en el auto no pasaría desapercibido. Al llegar a su domicilio vio que los vecinos, seres por demás despreciables estaban en las inmediaciones realizando su insulsa rutina, harto ya, Jorge vio como lo veían de manera extraña, a pesar de estar alterado creyó que lo podía disimular, intensificó su interpretación para no darles señales a esos infelices, que los pudieran hacer sentirse superiores, no quería otorgar una victoria mas, se apresuro a meter el automóvil a la seguridad de su casa. Y solo entonces dirigió la mirada a la parte ofendida del vehículo, con alivio comprobó que no tenía nada, todavía visiblemente alterado, creyó que preparase un trago a la usanza hollywoodense se tranquilizaría.
Era una sensación horrible y Jorge la conocía bien, no por su estilo de vida cargado de excitación y aventura, lo cual además quedaría como una jodida mentira después de su reacción reciente, pero recordaba con claridad las pocas veces en que su sistema simpático había entrado en acción al extremo de sus capacidades, exagerando en el episodio reciente, pero como resultado de una vida sedentaria probablemente estaba algo desacostumbrado, descartado quedó lo del trago, prefirió ahorrase explicaciones de porque tenía aliento alcohólico en un día entre semana, soy un jodido marica, pensó. Las horas que siguieron lo encontraron menos intranquilo, a pesar de todo podría haber sido peor, consuelo necio que se repetía para evitar pensar en lo acontecido aquel día. “Mañana será otro día” pensó, no apesadumbro demasiado su existencia, se masturbo y se durmió.
La cátedra no podría haber sido mas plebeya, él, de vez en cuando entusiasmado por un tema que consideraba interesante a medias casi siempre cuando se veía en el caso de tener facilidad para resolver algún problema , ahondaba en ejemplos similares pero sin un reto real, símiles del problema ya resuelto, como un placebo, una racionalización de su estancia ahí, cosa que lo hacían miserable, Jorge podría ser haragán pero jamás estúpido. Mientras el profesor divagaba y continuaba su interpretación de moldeador de obreros especializados, Jorge se concentraba en cuestiones al entender de su libido, mas prácticas, como lo eran imaginarse a su compañera de aula desvistiéndose con la pericia de una experta a la usanza de una imagen de película comercial con cierto grado de erotismo, imágenes que no esta por demás decir habían viciado sus preferencias, moldeándolas, al lado de solo sentirse atraído por cuerpos sinuosos y flexibles casi artificiales, como los impuestos como canon de belleza en la sociedad actual, dichoso era el para entonces en treinta años tendría que pagar para conseguir algo igual, pero ya nada sería lo mismo, era cosa importante para su ego y por ende para su excitación el sentir que creaba en la fémina un estímulo positivo, el cual se lamentaba sería difícil de impostar en alguna prostituta o la instancia a la que se hubiera ocurrido con tal de poseer una vez mas a la juventud, para su infortunio este no es un país de bellezas caucásicas, cosa que a la larga le tenía sin cuidado, cuando se es joven y se tiene una belleza si bien relativa, efímera pero efectiva, la atracción entre seres afines esta garantizada, paradójico era que esta muchacha en cuestión fuera todo menos caucásica, sin embargo tampoco era un armatoste por mencionar un eufemismo amable como los que generalmente se relacionan como estereotipo de las razas mestizas mesoamericanas. Sus rasgos finos eran suficientes para entretener fantaseando durante la clase, actividad por demás productiva cuando se esta tratando de evitar la fatiga por el abastecimiento de nuevos conceptos. Distraído entre sus fantasías y el repentino deseo de ahorcar a sus compañeros, ¿Compañeros?, esa palabra era muy idealista, si bien el los consideraba a la mayoría estúpidos existían personas que habían probado su valía, pero se les podía contar con los dedos de las manos. Todavía no conseguía descifrar el porque de sus sentimientos si es que podía llamar así a sus pensamientos calificados por la sociedad clericalista del siglo XX como contrarios a lo deseable a ese utópico y falso sentir de hermandad que debía por orden de un ente metafísico sentir hacia sus semejantes. No era un tipo perverso, al menos así se consideraba a si mismo y sabía que era una de las pocas certezas que tenía. Firme en sus convicciones pero débil en su proceder y modo de ser, tenía la esperanza, horrible palabra de que algún día, esperaba que lo mas pronto posible poder definirse como un ente sólido en sus creencias y proceder, quería ser un jodido patán vamos. Lo aparentaba pero solo como una defensa inocua hacía sus semejantes, su experiencia que podría ser calificada como insuficiente por alguien con mas camino recorrido en la existencia, quería ser el, el que juzgara a las generaciones venideras, sin soportar las recriminaciones del aprendizaje, tarea por demás ardua de la que ningún ser humano esta exento. Al consultar su reloj se percató de que sus cavilaciones habían sido insuficientes para consumir el resto de la jornada, por lo que decidió salir del aula a apercibirse de golosinas o cualquier cosa para rumiar durante unos minutos. En el pasillo, desierto salvo por algunos despistados que consumían tiempo de clases muertas o simplemente desidiosos, contemplo el atardecer por demás agradable cuando la temperatura es ideal y la sombra de los árboles se proyecta anunciando la pronta terminación de su horario.
“La vida está en otra parte” recordó, le gustaba darle su interpretación personal a aquel libro de Kundera que tenía en su poder pero que aunado a los demás libros que poseía y no había tenido el tiempo ni la disposición de leer le recordaban que tal vez en alguno existiera la respuesta a sus preguntas, al menos las mas importantes. Camino hacia la tienda cercana resuelto, pero a la hora de aproximarse desistió de comer algo, no tenía hambre, y últimamente el consumir comida por ocio solo le había dado malestares y migrañas.
Regresó al tiempo de ser casi la finalización de la clase, una vez anotada su tarea tomó sus cosas y se retiro de la facultad, emprendió el camino hacia el estacionamiento de profesores y de ahí pasó al de alumnos, una breve ofrenda a la capacidad de estos de conseguir lucirse frente a sus congéneres, los automóviles mas cuando se es joven, impresionable y sobre todo estúpido representaban lo que antaño fueran las cabezas de ganado o los esclavos o cualquier cosa que diferenciaba al vulgo del vulgo con un poco mas de poder. Una vez ubicado el de su pertenencia procedió a dejar sus enseres en la cajuela y asumir el mando de su vehículo, pobre satisfacción del que sabe que su vida no va a ninguna parte y no puede hacer nada para remediarlo.
El auto sin embargo aunque tenía un motor modesto desempeñaba bastante bien su función ornamental y de comodidad, le gustaba su auto, poner música a volúmenes estridentes y acelerarlo le hacía sentir por unos minutos la adrenalina que le era negada por su vida confinada a los suburbios, vida que hay que mencionarlo también no despreciaba del todo, si algo había subrayado antes es que Jorge no era estúpido, odiar su vida hubiera sido lo mas imbécil, se contentaba como muchos en agenciarle su condición actual a terceros y, en la medida de lo posible a disfrutar de las modestas victorias que acontecían a diario, que llegaban de una manera u otra.
Al salir del campus vio como era de esperarse el interminable tránsito de vehículos y personas que parece seguirnos a todas partes, que nos atormenta, pero que a su vez nos hace desconfiar cuando es parco en dar señales de movimiento.
En el semáforo quedo al lado de otro vehículo que salía de la universidad como el, vistoso y que no lo pensaría dos veces en cambiar su auto por el de esté personaje, lo inspecciono, para tratar de descifrar que había hecho ese tipo para obtener ese tipo de bienes, reconoció un estereotipo de inmediato, de lo que pareció ser un investigador o algo similar, joven de lentes pero ya escaso cabello, con mirada taciturna y sin demasiadas preocupaciones, una vida que se vislumbraba tranquila pero en la que Jorge no quería ser partícipe, a pesar de su aparente apatía el ansiaba con las presiones de la vida laboral, vida que el desconocía pero que por experiencias de terceros tampoco parecía demasiado agradable, aunque tal vez fuera el miedo al estancamiento lo que motivaba a Jorge a albergar tales pensamientos.
El disco cambio de color y puso el automóvil en movimiento, jugando a cambiar las estaciones para evitar el sonsonete de locutores imbéciles. Al tiempo que llego a otro semáforo, se ubico en el carril de extrema derecha, antes del carril para dar vuelta a una calle que iniciaba en el entronque. Vio a los otros conductores nerviosos con el pie en acelerador desgastando tempranamente sus embragues por conseguir unos pocos segundos de ventaja a los demás conductores, no eran tan diferentes después de todo, todos querían probar las mieles de esos éxitos mediocres que hay a diario en la vida citadina. Momentos antes de que cambiara la luz otro auto de similares condiciones al de Jorge se puso en ese carril para dar vuelta, sin pensarlo demasiado Jorge decidió que no tenía porque darle paso a ese automóvil que además estaba siendo manejado por una señora, a la cual él las relacionaba inevitablemente con un ente carente de la pericia necesaria como para manejar y obtener un deleite mínimo de la emoción del volante.
Cuando cambio el disco a verde, acelero al máximo, viendo que el otro auto hacía lo propio, vio también los autos estacionados adelante que obligarían a que uno de los dos cediera, ya fuera que el se cambiara a la izquierda, ahora desierta porque los otros conductores decidieron no ser partícipes de ese arrancón mediocre, su orgullo e inexperiencia decidieron por el y procuro no ceder metros respecto al carro de al lado, todo ocurrió en instantes pero Jorge se percato de un ligero olor a quemado, descuido el cambo de velocidades, sin embargo justo en ese instante el carro a la derecha se cerro hacia su carril para evitar una colisión con los vehículos estacionados, dando un leve contacto a su automóvil, pero dadas las condiciones de velocidades similares, no paso en apariencia nada, obligado por el temor de destruir el auto o de lastimarse haciendo alguna estupidez, cosa que sobra decirlo ya era tarde, se vio obligado a frenar y dejar que el otro vehículo pasara, este, no conforme con haber ganado este duelo miserable, intento cerrarle el paso dos veces, pero el con el camino libre pudo maniobrar para salirse y rebasar hasta el siguiente alto, donde ingenuamente paro, en vez de buscar otra alternativa, el otro auto al parecer vigorizado por la reciente victoria salio por un carril lateral y procedió a cerrarse perpendicularmente al auto de Jorge, de repente como un balde de agua fría le cayo su derrota y un posible enfrentamiento, herido en sus convicciones, viendo que un auto conducido por una señora lo había superado sintió un vacío en el estómago, al percatarse de que un enfrentamiento verbal y posiblemente físico era inminente. Con la poca fuerza que le quedaba descendió del vehículo, al tiempo que escuchaba los bocinazos y mentadas de madre de los otros conductores que también veían su camino obstruido.
El asiento del copiloto quedaba justo enfrente de el, de donde emergió un sujeto que si bien era mas grasa que músculo, Jorge calculo que por su edad sus posibilidades de ganarle en un combate se veían reducidas, teniendo él una estricta política de a la certeza de saber que no se puede ganar, intentar evitar un altercado, como envidiaba entonces los momentos que iba con sus amigos, hubieran podido salir del auto y amedrentar al gordo, pero en ese momento se vio solo, asustado y derrotado. Jorge no entendió en un principio que quería pues ambos sabían que el contacto había sido ínfimo y que seguramente no habría ningún daño palpable, para el era mas preciada su tranquilidad que unos míseros pesos que costara una reparación en aquellos autos utilitarios, sin embargo reconoció el miedo que le produjo el instante en que las máquinas se cruzaron recordando que aunque el auto era de él, debía responder a su padre por los daños en el auto, sabía el que su padre aunque irascible no era injusto, que no reprobaría las condiciones fortuitas en el evento de una colisión, que pagaría de buena gana para evitarse problemas, pero en este caso su obstinación, su inexperiencia y sobre todo su estúpida decisión de poner si no su vida en peligro a esas míseras velocidades, si su integridad personal a costa de una estupidez. “Eso déjaselo a los pendejos” hubiera sido reprendido, y con justa razón el castigo paterno no hubiera sido tan duro, si no el de el mismo hacia si, la reprimenda moral que se hubiera auto impuesto cuando se conlleva el hecho de haber apostado tanto por tan poco.
Jorge en su experiencia personal sabía que no podía permanecer en el vehículo, así el gordo podría impunemente asestarle un golpe o tomar ventaja de su posición para rentabilizar su victoria y contarla como una experiencia de guerra a sus compinches, amistades o como se les quiera llamar a los que seguramente tenían la desgracia de conocerlo, digo esto como si yo no fuera imparcial, pero hay que ver que las derrotas son mas amargas cuando se pierde contra un tipo evidentemente inferior en demasiados sentidos por lo cual paradójicamente entre peor, mejor.
Una vez fuera del vehículo el gordo se sintió en la necesidad de actuar como moderador del altercado increpando a su estilo, “¿Qué te pasa pendejo? ¿No ves que vamos bien?”, a esta altura los bocinazos habían cesado, Jorge no entendió si fue porque lo vieron a el, un pinche chamaco enfrentar al grueso, en todos los sentidos de la experiencia urbana, al vival, al cabrón que sueña con follarse a tu mujer cuando consigues un relativo éxito y tienes mas dinero que los que se conformaron con haraganear diez años para joderse el lomo después cuarenta. O tal vez fue el morbo de los automovilistas que dejaron de apretar las bocinas para concentrarse y no perder detalles del eventual altercado físico que esperaban. Jorge a estas alturas evidentemente asustado, hizo acopio del poco orgullo que le quedaba y con voz calmada pero firme le respondió “Tu no vienes bien, ¿No ves que se rebasa por la izquierda? “ al tiempo que sintió como las piernas le temblaban, se maldijo a si mismo, pero no pudo concentrar su energía en calmarse, estaba atento por si el gordo intentaba una acción a traición. Al mismo tiempo el se dio cuenta de la estupidez de su respuesta, como se le ocurría intentar razonar con un imbécil que ya había tenido el descaro de casi arruinar su transmisión por pasar primero. Se sintió ridículo, el gordo repitió sus mismos alegatos en orden diferente, todavía no tenía claro a donde quería llegar, el mismo no sabía porque se paro a intimidar, si el automóvil no había sufrido daño alguno, Jorge ya convencido de que lo que había dicho fue incoherente necio e ingenuo lo repitió una vez mas, maldiciéndose por dentro por su incapacidad de poner las cosas a su favor, las piernas se negaban a cooperar con su intento de aparentar seguridad. El gordo algo noto en Jorge, su miedo y se dio por servido, o tal vez se percato de que si no había daño alguno no tenia porque estar discutiendo a la mitad del cruce de una calle, y simplemente le dijo “Bueno ahí la dejamos” a lo que Jorge balbuceo una respuesta que parecía dar a entender que Jorge dejaba ir al gordo, esté ya hastiado o simplemente no se dio cuenta se metió al vehículo y se largo. Visiblemente asustado reanudo su camino, ahora solo con el pensamiento de que verdaderamente no tuviera nada el automóvil, su debilidad podría ser superada sin comentarlo con nadie, pero un vicio en el auto no pasaría desapercibido. Al llegar a su domicilio vio que los vecinos, seres por demás despreciables estaban en las inmediaciones realizando su insulsa rutina, harto ya, Jorge vio como lo veían de manera extraña, a pesar de estar alterado creyó que lo podía disimular, intensificó su interpretación para no darles señales a esos infelices, que los pudieran hacer sentirse superiores, no quería otorgar una victoria mas, se apresuro a meter el automóvil a la seguridad de su casa. Y solo entonces dirigió la mirada a la parte ofendida del vehículo, con alivio comprobó que no tenía nada, todavía visiblemente alterado, creyó que preparase un trago a la usanza hollywoodense se tranquilizaría.
Era una sensación horrible y Jorge la conocía bien, no por su estilo de vida cargado de excitación y aventura, lo cual además quedaría como una jodida mentira después de su reacción reciente, pero recordaba con claridad las pocas veces en que su sistema simpático había entrado en acción al extremo de sus capacidades, exagerando en el episodio reciente, pero como resultado de una vida sedentaria probablemente estaba algo desacostumbrado, descartado quedó lo del trago, prefirió ahorrase explicaciones de porque tenía aliento alcohólico en un día entre semana, soy un jodido marica, pensó. Las horas que siguieron lo encontraron menos intranquilo, a pesar de todo podría haber sido peor, consuelo necio que se repetía para evitar pensar en lo acontecido aquel día. “Mañana será otro día” pensó, no apesadumbro demasiado su existencia, se masturbo y se durmió.
jueves, 5 de marzo de 2009
De como perdí la noción de la sociedad.
Tengo una teoría de porque los adolescentes detestan a sus padres, tal vez sea porque cuando uno llega a esa edad se da cuenta que no todo lo que te decian que estaba bien lo estaba (al menos en tu actual poco informada, carente de imaginación y permeable estado de adolescente) y lo que era malo tampoco era tan malo después de todo. Eso o tienes 2 neuronas y te gusta escuchar RBD, pero ese es otro asunto. El caso es que poco a poco algunas personas, una minoría por cierto, se da cuenta de que no vamos a ningun lado, no porque no queramos sino porque no tenemos porque o no hay una razón para ello. Sin embargo algunas personas sin saberlo fueron moldeando nuestras sociedades, cada cual a su manera, algo asi como los galápagos del buen Darwin donde al estar aislados desarrollaron características diferentes (los esos pinzones, se entiende). Hoy por ejemplo me preguntaba porque si Estados Unidos tiene las mejores universidades del mundo, no tiene a la sociedad mas culta y/o pensante o de menos progresista, en fin eso sera para otra ocasión. La cosa es que las ideas preconcebidas de lo que se supone en teoría debemos ser en su mayoría son contra las que se enfrentan las personas jóvenes (entiendase 13-29 años) y que mas promueven las personas adultas, eso de se una buena persona en el mas amplio sentido (no robes, ten 10 de promedio, ve a la universidad, no folles a tal o cual edad, etc), cuando digo enfrento es algo ambiguo, son dos sentidos, los mas nobles se enfrentan a la posibilidad de cumplir las expectativas en ellos, los mas cínicos a desafiarlas, porque aceptémoslo quien no quisiera vivir de la manera mas cómoda posible. Varias veces he discutido el tema ¿Qué harías si no tuvieras que trabajar? dinero con holgura por el resto de tu vida. Las respuestas varían pero la mayoría se mantienen en sus 13 diciendo que probablemente se cansarían y buscaría alguna actividad no demasiado demandante. Comparto esa opinión, sin embargo vivir como junior tampoco esta bien visto por algunos. En fin muchos preguntarán de donde vienen todas esas normas sociales, yo las entiendo como una evolución historica donde se ha comprobado que esas cosas conducen a la felicidad y al bienestar, mezclados con preceptos religiosos, y vainas diversas, paradójico que llevemos siglos asi y el modelo económico actual no garantize que se pueda lograr para todos, entonces la lógica nos indicaría que hay que cambiar por supuesto que eso podría sonar comunista, pero en realidad mi postura es la opuesta, si no no me molestaría en ir a la universidad, digo es mas cómodo drogarse y manifestarse por gilipolleces. Sin embargo me parece bien que exista gente que no comparta esas ideas, abandonar la seguridad de atenerse a lo establecido es difícil, si bien que lo se. No puedo evitar preguntarme ¿A dónde carajo voy? si, yo, como un ente en la sociedad, porque todos sabemos que no nos podemos aislar de ella, aun los que se sientan que desafían las normas, seguro que tienen que comer y cagar, y un lugar donde dormir. En fin la respuesta no esta pronta a llegar, ni creo que lo este en un futuro cercano, ni siquiera se si lo que hago actualmente tendra alguna recompensa en el futuro, no es que lo esté buscando, pero hacer las cosas sin ningún propósito me parece una estupidez. Creo tambien que las bases sobre las cuales esta asentada la sociedad son incorrectas, miserables y mezquinas, pero he de decir que no tengo ni la mas remota idea de cual pueda ser la solución, haciendo honor a mi nacionalidad solo me quejaré sin proponer ninguna solución, que ademas de todo sería complicada en extremo, supongo que ustedes inteligentes lectores compartiran mi opinion de que mientras la complejidad de un sistema aumente tambien es mas suceptible al fallo, y en cuestion de nuestro sistema geopolítico compuesto por miles de millones de personas, economías endebles, y demas problemas sociales, no es fácil proponer algo que acabe con los problemas, no dudo que debe haber personas por ahi intentando mejorar condiciones injustas, pero tambien estoy seguro de que estan los que quieren mantenerse en la cima y por tanto, para que cambiar lo que va bien (para ellos claro esta). Esta no es una convocatoria a hacer algo contra ello, pero si lo quieren hacer esta bien, dudo mucho que esto los haya inspirado a hacerlo, yo mismo no puedo convencerme mucho menos a los demas. La razón esta dominada por lo mismo que controla la religión, el miedo. Eso será para otra ocasión, tal vez. Nunca tengo continuidad en mis temas, pero nadie se queja, asi que lo tomaré como un "eso no me importa gilipollas". Y me evitaré la molestia de continuar, pero esta vez tal vez lo haga, tal vez no. ¿? Buenas Noches
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